SANTO DEL DÍA

Año nuevo, vida nueva

Éste es año de concentración máxima, estudio, trabajo, deporte, encontrarme a mí mismo, madurar, escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo.
<P>Año nuevo, vida nueva</P>

Por Ernesto Soto-Aguilar B.

Como sabiamente dice el dicho “año nuevo, vida nueva”, pues es la oportunidad precisa de hacerse el tonto y dejar atrás todo lo que se quiera en pos de comenzar de cero. Es casi como un “curao no vale” o “te dejé ganar pero ahora sí que si”, aunque más temprano que tarde terminemos repitiendo el ciclo y queriendo que pase rapidito el año para, ahora sí, hacerlo todo bien.
Como buen clase media conformista, he dado un vistazo completo a las predicciones astrales a fin de saber cómo se viene el año, o sea, para qué averiguarlo en el camino si puedo poner el “Matinal de Chile” y acceder a la avant premiere. Ahora bien, digamos que sólo lo hago con afán estadístico comparativo y no como guía, porque la verdad es muy de mina andar haciéndolo, a menos claro que diga que mi signo será el Schumacher zodiacal y me asegure cual ciencia exacta que pasaré el mejor año de mi vida, sin preocupaciones, sobrado de plata y acosado por las chicas de Yingo. Pero claro, el Trix es sólo para niños.
Este inicio de año siento haber defraudado a mis congéneres, pues tras Año Nuevo no resucité al tercer día con cara de autopsia ni oliendo a gladiolos, muy por el contrario, desperté inyectado en optimismo, tempranito y me fui a entrenar a la playa. Así que como dijo el gran Richard, empecé pisteando como campeón.
¿Qué se viene ahora? Claramente empezar de nuevo con todo el show: Carretear hasta casi conseguir colapso sináptico; trabajar como asiático, no porque sea eficiente y eficaz, sino porque nos explotan por un sueldo equivalente a un puñado de arroz; vacacionar con los amigos; encontrar a la mujer de tu vida, aun cuando al día siguiente no la recuerdes, y hacer los cambios de look con los que ellas llegan a alucinarnos en marzo a clases, bronceaditas, delgadas, con trencitas y esa actitud de “sí, me veo regia y lo sé”.
El año pasado mi buen amigo Edmundo dijo ser el hombre del 2008, ¿qué le sucede? Quizás el no seguir usando sombrero le genera una fuga neuronal. A mí me preocupa, pues si ser la personalidad más destacada en nuestro país involucra, además de hablar horrible, tener una permanente actitud de perrito quiltro desolado con aires de alfa y ser lo más parecido a “la cosa ninguna”, Houston, we have a problem.
Cual drogo dependiente me recontrajuro que no vuelvo a pisar el palito en tema de minas; o sea, estoy casi seguro que cuando se trata de mí, Cupido saca el catálogo del psiquiátrico. En todo caso me quejo hasta la mitad porque al menos me las manda lindas y divertidas, quizás por eso me regalaron una polera que dice “i´m a slow learner”. Como sea, éste es año de concentración máxima, estudio, trabajo, deporte, encontrarme a mí mismo, madurar, escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo… Mmm mejor hablaré con mi doc para que me baje la dosis de morfina parece. Aunque sí será período de superación y crecimiento, eso sí, después del 1 de febrero que vienen los Backstreet Boys, de ahí, maduro, I swear!
El verano presenta una variedad enorme de actividades, pero las productivas son las que generan lucas; además, como dice santa Adriana Barrientos, el trabajo dignifica y yo le creo, aunque en realidad me da lo mismo lo que diga después de todo el relleno que se puso, estoy casi seguro que la comunidad literaria no lamentará la pérdida. Sea como sea, o lo diga quien lo diga, ¡produce joven chileno! Por último produce carrete, pero no te quedes tirado durmiendo en la playa, porque dicen por ahí que al que se duerme se lo lleva Zalo Luna.