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Como una muestra de obstinación calificó el cirujano dentista Carlos Concha Pradenas, asesor de Corbiobío y ex presidente del colegio gremial, la intención de seguir adelante con el proceso de fluoración del agua potable en la región, por parte del Ministerio de Salud. En declaraciones a EL SUR, la titular de la cartera, María Soledad Barría dijo que el Minsal buscará la forma de iniciar la medida, pues ésta es la única zona que no ha podido implementarla. “No entiendo por qué se insiste tanto, si no se ha avanzado en lo medular, que son las investigaciones previas”. Sostuvo que aún no se conoce el estudio de excreción de orina a escolares, que mediría el nivel de flúor en los niños y que fue encargado a la Universidad de Chile. Tampoco han hecho análisis de su impacto en el ambiente, “considerando que el mayor porcentaje queda en éste”. Sin embargo, lo que más le preocupa es que la evidencia científica no se ha tomado en cuenta. “El mismo Minsal mostró las cifras de fluorosis en Valparaíso, primera región en implementar la medida, y éstas alcanzan al 40% de la población”, sentenció. Aunque esta enfermedad dental tiene distintos grados, su presencia, aclaró, ya es un indicio de que fluorar tiene consecuencias en la salud. Lo que es más grave, acusó, es que siempre se afirmó que se respetarían las normas recomendadas y “en Santiago y todas las ciudades podemos ver que además del flúor que viene en el agua, la gente lo consume a través de pastas dentales muy potentes en este elemento y nadie dice nada”. El médico penquista y vicepresidente de Corbiobío, Alberto Gyhra Soto, señaló desde España que los riesgos de utilizar el flúor por esta vía son muy altos -sobre todo en enfermos crónicos- y mantendrán su postura de oposición, que hasta ahora, ha logrado frenar las intenciones del gobierno. Los costos asociados Se estima que, en promedio, una persona bebe aproximadamente dos litros de agua al día. De acuerdo a la distribución del flúor en la producción de agua potable, sólo un 0,86% de ésta sería entonces para el consumo humano, el resto (99,14%), se utilizaría en lavado de ropa, vajilla, duchas, riego de jardines, entre otras actividades. Según estimaciones realizadas por la Subgerencia Técnica de Essbío S.A., entre equipos dosificadores, herramientas de control, obras básicas, instalaciones y capacitación de personal, la inversión inicial que tendría esta medida gubernamental asciende a 673 mil dólares. Los costos de operación, constituidos principalmente por los productos químicos, mantención y reparación de equipos sumaría otros 540 mil dólares. Estas inversiones se reflejarían en un alza de las tarifas de agua potable, que oscilarían entre uno y cinco pesos por metro cúbico. Carlos Concha manifestó que no se justifica esta inversión, porque ya se demostró que es muy bajo el porcentaje que llega a las personas. Conflicto A fines de los años 30, en Estados Unidos,el doctor Trendley Dean instauró un programa de fluoración del agua. En 1972, la Organización Mundial de la Salud aprobó -con reservas- la fluoración, pero reconoció la necesidad de seguir investigando sus consecuencias a largo plazo. En Chile la medida se aplica a partir de 1985 en la Región de Valparaíso y luego se extiende a otras ciudades, a excepción de la zona del Biobío. |