
Fuertes réplicas y vientos huracanados sacudieron este domingo a la segunda ciudad más grande de Nueva Zelanda, mientras se inicia la limpieza después del peor terremoto que el país haya vivido en 80 años.
Christchurch y una amplia zona de pueblos rurales y granjas en
Estimaciones iniciales de los costos para reparar los daños provocados por el terremoto alcanzan los mil 400 millones de dólares, pero el primer ministro John Key informó que que
Parte de las obras de infraestructura más grandes de las ciudad, incluidos importantes puentes, el aeropuerto y un estadio de deportes que recibirá partido de
El estado de emergencia seguía en vigor en toda la región y el distrito central de negocios de Christchurch permanecía cerrado.
"Se vienen algunos días difíciles adelante de nosotros y no soy optimista", expresó el alcalde de Christchurch, Bob Parker, a la televisión de Nueva Zelanda.
"Me gustaría que la zona central estuviese abierta para negocios mañana, pero viendo algunos de los edificios de aquí alrededor, eso será poco probable", agregó.
Todas las escuelas en Christchurch y las zonas de los alrededores afectadas por el poderoso terremoto permanecerán cerradas al menos hasta el miércoles, mientras los ingenieros realizan revisiones estructurales esenciales.
El ministro de Defensa Civil, John Carter, reportó que Naciones Unidas y Estados Unidos ha ofrecido ayuda, pero dijo que había sido rechazada debido a que el país se puede arreglar.
Se estima que cerca de 500 edificios habrían sufrido daños, con más de 90 en el centro, sostuvo el consejo de la ciudad de Christchurch.
Las réplicas, la más poderosa de magnitud 5,1, siguen derribando los ladrillos sueltos y trozos de pared en las calles. También se ha pronosticado vientos de hasta
Casi 300 personas desplazadas de sus hogares permanecían en centros de emergencia, y cerca de mil han sido alimentadas por grupos de bienestar. La energía eléctrica fue restaurada en un 95 por ciento de la región y el agua en un 80 por ciento, aunque aún no es seguro beber el agua debido a la contaminación provocada por cañerías rotas.
El estado de emergencia formal sigue en vigor en la ciudad de cerca de 350 mil habitantes para permitir a las autoridades el controlar y coordinar las operaciones de recuperación en la ciudad.
(Orbe)
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