
Concepción, Chile, Martes 16 de marzo de 2010
confirmó asipes
Tras el terremoto se espera un alzaen el el precio de los commodities de pesca, como pasó con la celulosa.

Tras el tsumani que procedió tras el terremoto del 27 de febrero y que devastó gran parte de la industria pesquera regional, se discutió reconstruir las plantas en zonas más protegidas de las marejadas. La opción fue descartada por el gerente general de Asipes, Luis Felipe Moncada.
"La única forma efectiva y práctica de hacer funcionar la industria es al lado del mar, de modo que ese es un planteamiento que no tiene mucha viabilidad en el tiempo", subrayó ayer en una visita junto al presidente de la Sofofa, Andrés Concha, a la Pesquera Landes, ubicada en la Isla Rocuant.
Conciente de que Chile es un país sísmico, con terremotos importantes cada 50 ó 60 años, recordó que un tsunami de envergadura en las costas de la Región del Bío Bío no se registraba hace más de cien años. "El último gran maremoto importante que destruyó mucho fue el de 1751, que devastó Penco y llevó al traslado de Concepción hacia el valle de la Mocha".
A su juicio, una decisión lógica por parte de este sector es reconstruir todo donde se hoy se encuentra. Eso sí, con mayores estándares de seguridad y teniendo muy claros procedimientos de desplazamiento de las personas en caso de un tsunami.
Agregó que trasladar la industria y todas las actividades y las ciudades lejos del mar lleva asociado además "un costo gigantesco".
La segunda crisis
El sector pesquero ya venía atravesando una crisis de disponibilidad de recursos, que se agudizó en el 2008. El 2009 logró sortear la crisis financiera internacional con relativo éxito, pues el principal problema no fue el desplome de la demanda mundial (como sucedió con otras industrias), sino la menor disponibilidad de recursos pesqueros.
Frente a esto, Luis Felipe Moncada reconoce que el sector podría entrar en una nueva fase crítica. "Hay una crisis pesquera muy grande. La anterior fue por una no disponibilidad de materia prima, pero toda la infraestructura se encontraba intocada. Hoy tenemos un problema descomunal que es el estado en que se encuentra la industria", lamentó.
En ese sentido, detalló que dos plantas harineras y dos conserveras resistieron airosas el desastre natural y estarían en condiciones de operar la próxima semana. Mientras que otro grupo necesita entre uno y dos meses para volver a la normalidad. El resto, que conforma cerca del 50% de esta industria, está en una situación más vulnerable, necesitando entre seis meses; un año y medio y dos años para levantarse.
Lo anterior tendrá, sin duda, un efecto sobre los trabajadores de las plantas más siniestradas. Pero la meta de la industria pesquera es prescindir de los despidos. "Salvo en el caso de alguna compañía que esté totalmente destruida y que no tenga ninguna planta de procesamiento en condiciones de trabajar, pero la idea es no despedir gente", destacó Moncada.
Efecto precio
Al igual como sucedió con la celulosa, que tras el terremoto subió rápidamente su precio en más de 2%, se espera un efecto similar en el precio de los commodities pesqueros, considerando que Chile es el segundo productor mundial de harina de pescado. En cuanto a los volúmenes de captura, es el quinto país pesquero del mundo. A nivel nacional, las empresas socias de Asipes, representan el 65% de la pesca de Chile.
"Yo creo que va a haber un alza mundial producto de la carencia. La harina de pescado un producto muy apetecido y su carencia hoy en el mundo ha permitido que el producto suba fuertemente", considera Luis Felipe Moncada.
Este fenómeno podría aliviar, en parte, a estas golpeadas empresas cuyas pérdidas, en conjunto podrían superar los US$300 millones, según estimaciones preliminares.
Énfasis en producción
En su visita por algunas industrias de Talcahuano afectadas por el terremoto, el presidente de la Sofofa, Andrés Concha, destacó que frente al estado de devastación se tendrán que hacer esfuerzos transitorios para reactivar la actividad paralizada. "Hay mucha gente que está sin trabajo y las empresas están haciendo todo para retener a su personal, pese a que no hay trabajo por realizar".
Agregó que hoy las acciones están concentradas en personas especializadas en mantención o reconstrucción, pero no así en producción, "de manera que ahí hay un segundo problema que deriva del cese de las faenas de producciones que en algunos casos más extremos se van a suspender por el resto del año".
El dirigente gremial descartó que la industria deba recurrir a algún tipo de ayuda o subvención estatal para superar esta nueva crisis, enfatizando que este apoyo debiera ir destinado a otros sectores. "Hay muchos pequeños y microempresarios que han perdido gran parte de su instrumental de trabajo. Pensamos que en esa línea, ya sea a través de Fosis o Sercotec o Corfo, van a tener que surgir líneas de financiamiento y apoyo para que la gente pueda restablecer con normalidad las actividades para las cuales ellos tienen las capacidades de realizar".
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