
Miles de personas se han dedicado a saquear desde el domingo la totalidad de los supermercados, farmacias y todo tipo de tiendas en la Provincia de Concepción.
La escena que encendió las alarmas fue la que ocurrió la mañana del domingo en el supermercado de la cadena Lider de avenida Arturo Prat.
La televisión transmitió en directo el asalto en una imagen que ha dado la vuelta al mundo. CNN y la BBC, entre otros, mostraron lo que ocurría a menos de 100 metros del Palacio del Gobierno Regional.
En pocos minutos más el descalabro era total. Los supermercados Santa Isabel y Unimarc de Lomas Coloradas fueron saqueados, además de otros pequeños negocios y farmacias. Bigger, Super 10, K Market. Ninguno se salvó.
Otros corrieron peor suerte como el Santa Isabel de Coronel, el Alvi de Concepción, que tras ser robados, fueron incendiados en una actitud tan incomprensible como estúpida. Todo esto no hará más que demorar la entrega y distribución de alimentos a través de estos terminales.
Pero esto no fue suficiente. Todo lo posible de ser robado ha caído bajo las hordas. Pesqueras y conserveras en Coronel, bodegas de alimentos, oficinas, gasolineras, empresas. Bancos, cajeros automáticos. Todo ha sido dañado gravemente, lo que demorará mucho más la recuperación.
PREOCUPANTE
El modus operandi ha sido el mismo. Los saqueadores usaron gatas de coches para levantar las cortinas metálicas, palos, fierros, chuzos, martillos para atacar. Incluso se aprecian grupos organizados movilizándose en camiones, lo que hace todo más grave.
La policía intentó primero detenerlos, pero siempre fue imposible. En el caso del Lider, se usaron un carro que lanzaba agua y gases, mientras carabineros y detectives trataban de detener en las afueras a quienes salían del supermercado con equipos electrónicos, lavadoras, televisores.
Finalmente, un oficial de carabineros dio instrucciones a sus subordinados para que dejaran pasar a las mujeres y los niños que salían con alimentos del local. "Es que tenemos hambre", dijo una mujer a la prensa. Otra salió con varias cajas de leche en brazos, una tercera con bolsas de pañales. Un hombre llenó un carrito de supermercado con botellas de cerveza y aceite. Otro explicó que el aceite lo podía cambiar por arroz o agua.
"No somos ladrones, estamos dispuestos a pagar, pero no puedo porque está todo cerrado", aseguró un hombre en televisión. Un periodista preguntó a dos hombres que llevaban una lavadora por qué lo hacían, sin recibir respuesta. "Esto es robo", dijo el periodista. Otra persona argumentó: "No estábamos preparados para un terremoto". Finalmente, la multitud vació el supermercado casi en su totalidad, mientras la policía miraba impotente y detenía sólo a quienes salían demasiado cargados. En menor escala, escenas semejantes se repitieron en otras ciudades.
"El fenómeno se repitió en otras regiones, como en Parral, donde una multitud saqueó un molino que se derrumbó, llevándose el trigo en sacos. En otras ciudades, incluida Santiago, hubo atención a medias en los supermercados.
"Incluso en ciudades donde no hubo mayores problemas, muchos aprovecharon para saquear mercancías, como en Temuco.
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