
Hace varios años ya que el profesor de la Escuela de Ciencias del Mar de la Universidad Católica de Valparaíso, Marcos Cisternas, viene advirtiendo sobre la necesidad de que las ciudades costeras de nuestro país estén preparadas para la ocurrencia de un tsunami. El 2006 trabajó con un equipo de la National Geographic, el que editó un polémico documental que mostraba a Valparaíso arrasado por gigantescas olas. Obviamente las autoridades lo trataron de alarmista y le restaron validez a sus estudios, acallando el tema.
Tres años después, exactamente el 29 de abril del 2009, Cisternas junto a un equipo de expertos norteamericanos y otros profesores de la Pontificia Universidad Católica de Santiago, ofrecieron una charla durante una reunión extraordinaria del Concejo Municipal de Talcahuano, donde estuvo presente -por un rato- el alcalde Gastón Saavedra, encargados de emergencia de la municipalidad y otros representantes de la ciudadanía.
"El fin de la reunión era advertirles sobre la posibilidad de la ocurrencia de un tsunami. Les entregamos datos del estudio que estábamos realizando y les mostramos nuestra preocupación acerca de la gran cantidad de poblaciones que se estaban construyendo en sectores cercanos al mar y la posibilidad de que se vieran afectadas".
Cisternas y compañía estucieron en esa época analizando los sedimentos de la bahía de Concepción con el fin de encontrar las huellas del terremoto ocurrido en 1835, el último del que se tiene registro con consecuencia de tsunami.
En deuda
En la oportunidad Cisternas explicó que de acuerdo a datos históricos en la zona del Bío Bío se produjeron terremotos con tsunamis los siglos XV, XVI, XVII, XVIII y XIX. El XX no pasó nada, por lo tanto "había una deuda del fenómeno", explicó el académico.
Con esa información sobre la mesa, el profesor recomendó a las autoridades que se prepararan para un fenómeno así. "No sé qué ocurrió después de esa reunión, no sabemos si desarrollaron un plan de emergencia", comentó Cisternas.
Todo indica que si hubo plan, este no se aplicó, ya que ni siquiera se dio alarma de tsunami. Es más, el Gobierno descartó esa posibilidad y sólo alertó de "marejadas".
El equipo de trabajo de Cisternas viene haciendo estudios desde el 2005. Ese año trabajaron en la zona de Valdivia para descubrir detalles del terremoto que sacudió a esa ciudad el 1910.
Ahora van a regresar a la Octava Región para analizar las huellas dejadas por tsunami y determinar el alto de las olas.
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