
Concepción, Chile, Martes 09 de febrero de 2010
obras se ejecutarán por tres años
La construcción llevaría tres años, de modo que la operación y funciones se estima para 2013.

Con la habilitación de los primeros caminos comenzaron los trabajos de construcción en la Central Hidroeléctrica Angostura, proyecto perteneciente a la empresa generadora Colbún S.A. y que requerirá una inversión aproximada a los 610 millones de dólares.
El proyecto consta de una central hidroeléctrica que considera la creación de un embalse de 641 hectáreas aprox. de superficie, la cual abarca 16 kilómetros del río Bío Bío y 5 kilómetros del Huequecura.
El lago artificial contendrá unos 100 millones de metros cúbicos de agua. Para tener una relación, Ralco cuenta con 1.200 millones de m3 y Pangue aproximadamente 179 millones de metros cúbicos.
La Central aportará con 316 MW al Sistema Interconectado Central (SIC), equivalentes a un 3,7% del total de la capacidad instalada actual del Sistema Interconectado Central (SIC).
Las instalaciones se ubicarán en la confluencia de los ríos Bío Bío y Huequecura a 63 kilómetros al oriente de Los Ángeles, en las comunas de Santa Bárbara y Quilaco, Región del Bío Bío.
desarrollo en marcha
Debe destacarse que esta inversión, junto a la Termoeléctrica Santa María de Coronel -también en construcción- permitirán a Colbún sumar aproximadamente un tercio de sus operaciones energéticas en la Región del Bío Bío.
En la zona se suman la central Los Pinos, en Charrúa, y dos hidroeléctricas en el río Laja, Quilleco y Rucúe. Esto es unos 1.000 MW instalados, de los cuales el 55% es hidroeléctrico y el 40 a 45% termoeléctrico, sumando Coronel a carbón y Los Pinos, una central de respaldo a diésel.
La demanda por energía en Chile está lejos de amainar y analistas del sector proyectan crecimientos en el consumo en torno al 6 y 8% anual, de modo que el país requeriría duplicar su actual capacidad instalada en el plazo de una década.
Carlos Abogabir, gerente de Asuntos Corporativos de Colbún aseguró que la construcción demandará un promedio de 500 empleos y un máximo de 1.500.
Más importante que esto destacó dos diferencias fundamentales en este desarrollo, respecto de otras obras.
Se trata de un embalse de "tercera generación" -como el San Pedro, desarrollado en Valdivia- que permitirá una mínima variación de las aguas (hasta un metro), de modo que así se podrá mantener de mejor manera una "relación equilibrada entre la generación de energía, la conservación del entorno y la promoción del turismo en la zona", según afirmó.
A esto -agregó- se sumó la "forma amigable" con que se trabajó durante todo el proceso en el máximo cuidado al medioambiente y las comunidades.
Respecto de lo último, el proyecto implicaba la relocalización de 46 familias, entre las cuales no había comunidades mapuches. Para cada familia se realizó una oferta de casa distinta, considerando la composición del grupo familiar, existencia de allegados, además de sus necesidades. Las casas a permutar -proceso en marcha- parte en unidades de 45 m2 a otras de 145 m2.
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