
Concepción, Chile, Lunes 08 de febrero de 2010
prima la socioeconómico por sobre la excelencia
La alegría y el orgullo de haber obtenido puntajes nacionales en la Prueba de Selección Académica se apagan cuando el Estado o las universidades no entregan a los jóvenes alternativas de financiamiento acordes a su buen desempeño.

Al mediodía del domingo 21 de diciembre, Daniel Suazo buscó en internet el listado de los puntajes nacionales para ver si estaba en él, pero no se encontró. Fue una amiga la que lo llamó y le confirmó que sí estaba en esa lista. Toda su familia se enteró de la noticia y estaban orgullosos, pues Daniel había cumplido con la meta que se había propuesto.
Sus dos hermanos mayores, uno abogado y otro profesor de música, no fueron puntajes nacionales, pero estudiaron con beca de arancel que cubrió el cien por ciento del valor de la carrera, sin embargo, esta misma suerte no corrió para Daniel.
"En el tiempo que estudiaron mis hermanos mi papá estaba cesante, estuvo cinco años en esa condición. Pero ahora está trabajando en una mina en el norte, tiene buen sueldo, pero mi situación no ha cambiado, mis papás están llenos de deudas y el sueldo que gana se va todo en pagar cuentas. Pese a esto no me dieron una beca que me cubriera todo el arancel", contó Daniel.
Incluso cuenta su familia, que para solventar los estudios de sus hermanos tuvieron que salir a vender empanadas en la calle, porque el dinero no les alcanzaba.
Ahora, lo que más le preocupa a él y a su familia, es que pese a las múltiples felicitaciones y al reconocimiento a su esfuerzo, éste no se refleje en una beca.
"La excelencia se debe premiar, no entregar becas por la situación socioeconómica, es discriminar a la inversa", criticó Daniel Suazo y agregó "¿mi papá tiene que volver a estar cesante para becarme? Eso es una injusticia".
Este joven que egresó del Liceo A-21 de Talcahuano y que vive en el sector de Las Canchas de la misma comuna, se matriculó en ingeniería civil matemática en la Universidad de Concepción y está a la espera de tener la Beca Enrique Molina Garmendia que financia el cien por ciento de la carrera.
Y una historia similar a la de Daniel se repitió el año pasado. Es el caso de Gonzalo Lillo quien ponderó en la PSU 802 puntos y se matriculó en medicina en la Universidad de Concepción, fue el puntaje de los matriculados más alto de la carrera y de toda la universidad.
Su papá es ingeniero y su mamá trabaja como vendedora en una farmacia, sin embargo, el año pasado su papá estaba cesante y el tener tan buenos resultados en la PSU lo llenó de esperanzas para poder financiar su carrera.
"Él estudió mucho, porque había visto todo lo que nos habíamos sacrificado siempre por darle la mejor educación, poniéndolo en un colegio particular. Él estaba ilusionado, sabía que por ser el mejor no tendría que pagar su carrera, pero eso no fue así", recordó su mamá, Erna Figueroa.
A Gonzalo sólo le dieron dos créditos que financiaban la mitad de la carrera y quedaban más de 2 millones por costear. Esperó los resultados de la beca Enrique Molina Garmendia, pero tampoco se la otorgaron.
Lleno de impotencia y sin saber qué podía hacer, decidió escribirle una carta al rector y le contó su situación, éste no tardó en contestarle y le entregó una beca para el arancel que no le cubría el crédito.
"No es justo que no se premie la excelencia, eso es lo más importante", explicó Gonzalo Lillo.
Nuevos casos este año
Cuando Luis Carrasco supo, en diciembre pasado, que su hijo Ricardo obtuvo puntaje nacional en matemáticas su alegría fue total. Desde pequeño su hijo les dijo que quería estudiar medicina y con ese puntaje ya estaba asegurado su cupo en la Universidad de Concepción.
Pese al puntaje de excelencia y haber quedado en la carrera que quería aún no saben cómo financiarán la carrera.
"No se reconoce el esfuerzo, mi hijo estudió en un colegio subvencionado y nadie premia su esfuerzo. Ahora estamos cruzando los dedos para que las becas le cubran un buen porcentaje del arancel", contó Luis Carrasco, quien trabaja en un servicio técnico automotriz y aunque no tiene mala situación económica no le alcanza para solventar la carrera que cuesta $4 millones 143 mil 500 al año.
Portada | Cronica |Economia | Nacional | Deportes | Espectaculos | Internacional | Tendencias | Sociedad | Opinion y Lectores | clasificados | suscripciones | club de lectores
© Todos los derechos reservados para Diario El Sur S.A.