
Concepción, Chile, Miércoles 25 de noviembre de 2009
tiene sus vínculos con la zona
Tras la cita del lunes, el artista habló de su defensa de la causa mapuche y el aprecio por Violeta Parra.

El músico franco-español Manu Chao goza de una gran popularidad en Latinoamérica y Europa, con altas ventas y giras encendidas como la que lo tuvo la noche del lunes en nuestra ciudad. Allí, junto al grupo Radio Bemba, mostró sus últimos éxitos y recorrió su carrera plagada de temáticas sociales (ver recuadro).
Tal como sucedió el 2006, hubo que esperar casi dos horas, para poder conversar con el autor de "Clandestino", quien estuvo un largo rato compartiendo y sacándose fotos con jóvenes de una población de Santiago.
Una vez que finalizó el encuentro, el músico se dio todo el para conversar con El Sur y dejar entrever que esta visita tiene un ingrediente especial, pues hay dos aspectos que lo vinculan a estas tierras. Una es el declarado activismo por defender las causas mapuches y lo otro tiene que ver con una de sus grandes y primeras influencias artísticas: Violeta Parra.
Lo primero quedó más que claro en el recital penquista, donde Manu Chao le dio espacio a una agrupación indígena que dio encendidos y radicales mensajes revolucionarios.
"Desgraciadamente los problemas de los mapuches de esta zona llevan años y mi conexión con ellos también. Ello se potenció la otra vez que vine y también en reuniones con algunos de sus representantes en Europa, como en la manifestación que se hizo en Barcelona o a través del trabajo con Fermín Muguruza (músico vasco).
Creo que la situación es insostenible y ellos tienen derechos que no han sido respetados. Los incluimos en el recital porque sentimos que acá habían ganas de comentar ese tema", dijo el músico.
- ¿Este activismo es una cruzada personal o se da como agrupación con Radio Bemba?
- A nivel del tema mapuche Gambit (bajista) lleva muchos años comprometido con la causa, y el resto también. Con Fermín y Radio Bemba hemos cantado la canción "Maputxeak", en todo el mundo. Es como una bandera de lucha.
- ¿Existe un interés especial por Latinoamérica a la hora de apoyar estos temas?
- El drama del mundo es que la injusticia se da en muchos lugares. No creo que uno pueda hacer un ranking de interés cuando se habla de injusticia.
Lo que sí se da es que pasamos mucho tiempo en Latinoamérica. Desde que vine por primera vez en 1987 quedé muy conectado, y le debo mucho. Por lo tanto, hemos conocido de cerca sus problemas. Pero también pasa un poco en Europa y África. En Asia, en cambio, sólo he estado en Japón y Turquía, pero es un continente inmenso y está plagado de injusticias que no conozco.
- Después de tantos años intentando crear conciencia. ¿Cuál es tu balance?, ¿Hay logros concretos?
- El balance de todas esas luchas es difícil de analizar globalmente. Por experiencia, creo que es mucho más fácil medir la eficacia de una acción cuando trabajas a nivel local. Cuando se trata de algo multitudinario es más difícil darte cuenta si sirvió o no, aunque hay casos notables como un evento de la Confederación Campesina en Francia que reunió a 250 mil personas. Eso fue autogestionado.
Pero cuando uno va a una comunidad o trabaja con un grupo de personas, al tiempo después sabes exactamente cual fue el resultado. Lo que quiero decir con todo esto es que mi aspiración es ser feliz alguna vez, pero no lo consigo. Es imposible cuando hay tanto sufrimiento en el mundo. Es una utopía, pero espero que no lo sea para mi hijo o para mis nietos.
- Debes ser de los pocos artistas internacionales que acá pasa el tiempo con jóvenes de una población, en vez de músicos, productores, empresarios o autoridades.
- Es que a ellos yo los conozco, compartimos cuando fui a su población, jugamos al fútbol y visité a sus padres que estaban en la cárcel. Ellos me importan y por lo tanto les doy apoyo y afecto. Ese otro mundo de las autoridades o la gente con contactos, yo no lo conozco; no se como es.
Fanático de Violeta
- Además del pueblo mapuche, le dedicaste el concierto a Violeta Parra. ¿Qué significa ella para ti?
-Crecí en una casa en París donde la Violeta se escuchaba siempre. Era el tiempo de la dictadura en Chile y allá se juntaban muchos activistas y refugiados. Mucha de esa gente iba a comer y dejaba los discos. Es una pieza fundamental en mi formación como artista.
- ¿Has tenido contacto con otros integrantes del clan Parra?
- Últimamente he sabido algo de sus hermanos, pero fue ella quien sobresalió en la cultura europea. Y es que cuando uno quiere adentrarse en el folclore latinoamericano, es imposible no detenerse en su legado.
Portada | Cronica |Economia | Nacional | Deportes | Espectaculos | Internacional | Tendencias | Sociedad | Opinion y Lectores | clasificados | suscripciones | club de lectores
© Todos los derechos reservados para Diario El Sur S.A.